La aproximación se realiza desde Ardales por la carretera que se dirige a El Burgo; tras recorrer casi cuatro kilómetros y medio hay que continuar por un carril que arranca a la izquierda, en cuyo inicio una señal indica al Cortijo del Capellán. También están las balizas del sendero PR-A 90. Doscientos metros más arriba continuamos por el desvío que nos lleva al citado cortijo. De aquí parte una sinuosa senda que, entre abundante vegetación, trepa por el monte para llevarnos al manantial.
Un par de arquetas y gruesas tuberías indican el lugar donde se produce el nacimiento, el terreno encharcado también es otro indicio. Medio oculta por la vegetación, la surgencia se produce bajo unas rocas, en una grieta que ha sido acondicionada con algunas piedras para que se acumule algo más de agua; ahí se ha instalado la tubería que recoge esos caudales y los conduce a las arquetas. De éstas parten las canalizaciones que transportan una parte al Cortijo del Capellán para su abastecimiento; el resto es conducido monte abajo con un destino que puede ser el regadío de las tierras de labor que se extienden hasta el río Turón.