Manantial de fácil acceso desde la calle Camino del Barranco a la salida del pueblo a 30 m del acerado.
Se trata de una zona que yo mismo conozco desde mi primera infancia pues ese fue el lugar donde empecé a caminar, es una zona húmeda donde siempre hubo manantiales que consistían en grandes charcas donde había una gran variedad de anfibios y otras especies que habitan en aguas estancadas y limpias. En la época de celo de las ranas era casi un espectáculo oír el canto de estas, hoy casi todos los manantiales han sido perforados y ahondados para provecho de sus aguas.
Se usan para riego de pequeños huertos, y animales como cabras u ovejas.
Sus aguas siempre fueron limpias y cristalinas, recuerdo que cuando jugábamos solíamos beber de ellas sin ningún tipo de restricción.
La zona está dividida en varias parcelas algunas de ellas de dominio público.