Subiendo por el barranco de la Topera, a unos cincuenta metros de los cortijos conocidos como «Las Casetas», en la margen izquierda del barranco, aparece un rezume de agua en una pared de piedra. Este rezume es de pequeño caudal pero constante, como lo demuestran las fotos que se adjuntan, tomadas a principios del mes de agosto.