CATÁLOGO
Manantiales y Fuentes de Andalucía
Coordenadas UTM (ETRS89)
Muy cerca del Cortijo de Bernardo o de Juan Castro (también señalado en algunos topónimos como Cortijo de La Pedrera), a pocos metros de una frondosa y solitaria encina o chaparra, localizamos dos bañeras que son alimentadas por una fuente mediante un pequeño tubo de polietileno del que chorrea un pequeño hilillo de agua, al menos en los veranos más tórridos, por lo que se puede decir que no se seca nunca. Se desconoce el origen del agua, pero observando fotografías aéreas y de satélite, parece que la zona puede tener un rezume algunos metros más arriba donde sería factible que pudiera ser recogida y llevada a las bañeras.
A pocos metros de éstas, aún es posible observar un tornajo de madera, ya sin uso, lo que indicaría que, en otros tiempos, la fuente tuvo un pasado más importante para el abrevado de los animales del cortijo o de los que pastaban en esa terraza de pastos.
Para acceder a la fuente, haremos lo mismo que lo recomendado para Las Pilas de Bernardo (ver ficha), pues apenas tendremos que andar algo menos de 70 m más al noreste. Nos desplazaremos hasta el núcleo rural de La Hoya de Charilla. Desde allí, paseando por el camino que nos adentra a la sierra, pasando por el restaurante de la Martina, nos dirigiremos al llamado Cortijo de Julio, presente en todos los mapas y, dejando el camino de ese cortijo al llegar a éste, nos dirigiremos por caminos secundarios a la sierra de La Martina donde podremos localizar, a poco más de 300 m, las ruinas del cortijo de Juan Castro, muy cerca de la mencionada encina. Desde la misma, localizaremos las bañeras a menos de 40 m, al noreste.
Esta fuente no parece tener nombre, localmente nadie sabe cómo se llama. Provisionalmente, hasta que pudiera recibirse nueva información, nos aventuramos a denominarla “Las Bañeras de La Chaparra del Cerrillo”, en honor a la solitaria encina que preside la zona a pocos metros de la fuente (localmente llamada “Chaparra”), pero también al cerro en cuyas faldas se asienta, llamado “El Cerrillo”. Dejamos como nombres alternativos “Fuente del Cerrillo”, pero también “Las Bañeras del Cortijo de Bernardo” por ser el cortijo más cercano al que, sin duda, pertenecería la fuente (tratando de no confundir con las citadas Pilas de Bernardo, que sería otra fuente).
Aunque, visualmente, no sea la mejor opción para el abrevado de animales, ni facilite tampoco a la fauna salir del agua en caso de entrar en ella (abejas, insectos, anfibios, etc.), es necesario reconocer que el sistema de bañeras es una solución cómoda y sencilla de montar para los pastores pues, pesan poco y se pueden trasladar sin problemas, duran en el tiempo y no requieren de obra de albañilería. Y es esto lo que tiene esta fuente, un par de bañeras de poco más de 1 m de largo, con distinta altura, donde el agua entraría por la bañera superior mediante una conducción de polietileno, protegida con piedras apiladas, y que se pierde enterrada en el suelo sin que se sepa, con exactitud, de qué lugar recoge el agua (solo se sabe que recoge el agua de otro venero distinto al de Las Pilas de Bernardo, situadas junto al cortijo del mismo nombre, ver ficha). El agua pasaría de una bañera a otra por un orificio en la bañera superior y, una vez llenada la bañera inferior, ésta rebosaría por su extremo originando, con el paso del tiempo, la típica vegetación de entornos húmedos como los juncos.
Se desconoce mucho la historia de esta fuente, solo se puede indicar que, a vista de satélite, es reconocible una de las bañeras en 2012 (entonces solo había una). No significa que antes no hubiera nada, lamentablemente, la calidad en esos años por las imágenes de satélite impedía observar con definición estos elementos pequeños. En 2014 ya aparecen 2 bañeras y así se mantienen hasta nuestros días.
Si tomamos como referencia las ortofotos del servicio de la Fototeca Digital, no es posible observar con detalle bañera alguna en ninguna de las fotos debido la merma de calidad de las imágenes para estos detalles tan pequeños, pero sí que es divisable, como poco desde 1.997-2003, el inicio de un pequeño reguero de agua en la zona, quizás de vegetación que requiere humedad y que nos haría pensar que el nacimiento de la fuente estaría apenas unos metros más arriba de la ubicación de las bañeras. Ese pequeño rezume que saldría por aquella parte pudo ser entubado para llevar el escuálido caudal de agua algo más abajo, donde se colocaron, primero una bañera, pocos años después dos.
Presuponemos que las bañeras fueron colocadas por el dueño de la ganadería que pastaba en la zona. Jubilado recientemente éste, dejaron de tener utilidad aunque las bañeras permanecieron hasta nuestros días.
La búsqueda de fuentes y manantiales ha sido (y será), siempre un fundamento principal de todo pastor, o todo agricultor como base principal de su medio de subsistencia. No es éste un caso atípico, el pastor o ganadero observa un pequeño rezume o encharcamiento en la zona y cree que podría ser aprovechado para dar de beber a su ganado. Para ello, habitualmente se suele excavar en el mismo rezume con el objeto de hacer una pequeña poza y que pueda acumularse el agua, pero puede ser más interesante captar el agua en el rezume y, con una conducción, llevar el agua hasta donde ellos han estimado que es mejor zona para el abrevado, bien porque quede más abajo y, de esta forma el agua llegue mejor, bien porque quedará más protegido de jabalíes y otros animales que podrían embarrar la fuente. Colocar bañeras para que sirvan de abrevadero es una solución práctica y rápida y, si bien antaño lo tradicional era construcción de pilas o tornajos de madera, como los restos que en la zona se observan, en la actualidad las bañeras cumplen la misma función y son fáciles de conseguir. Con todo, aun siendo muy prácticas y cómodas, visualmente son bastante antiestéticas pero, sobre todo, son peligrosas para ciertos seres que buscan este agua para su día a día, como es el caso de las abejas donde las bañeras suelen ser una trampa mortal ya que las paredes son resbaladizas e impiden salir del agua en caso de caerse en ella (lo mismo ocurre con anfibios, insectos, incluso aves, etc).
Nuestro agradecimiento a Cristóbal Cano y a su amigo José Serrano por la información aportada.
Esta ficha tiene sólo carácter informativo y preliminar.
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Las Bañeras de la CHAPARRA DEL CERRILLO
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