Esta fuente, que no se utiliza desde los años 60 del pasado siglo, está compuesta por una gran piedra con forma de cubo de la que emergían dos caños, uno a cada lado, que vertían a una pequeña pileta. Duirante mucho tiempo fue uno de los puntos básicos de abastecimiento de Villanueva ya que el Convento de los Franciscanos en el que se ubica el Pilar era el centro del municipio. Hasta aquí acudían los vecinos para lavar la ropa, llenar cántaros y asearse. Se encuentra a un kilómetro de la población, en la carretera que une la localidad con Cuevas Bajas, junto a las ruinas del convento; se puede acceder por el lado izquierdo del edificio, utilizando el sendero aquí existente por el que, además discurre un sendero de gran recorrido.