Estamos ante un manantial que, en tiempos pretéritos, gozó de mejores días; hogaño da pena ver cómo el abandono y el paso de los años han estropeado las instalaciones que ayudaban a gestionar los caudales fluyentes. Se sitúa a la derecha de la carretera que une las poblaciones de Cañete y Teba, bajo las ruinosas casas que formaban el Cortijo de la Pileta, en el que ahora sólo permanecen una nave y, ladera abajo, un vivero. Es muy abundante la vegetación que rodea y ahoga el nacimiento, al que están asociados una alberca y 3 piletas, todos en la más absoluta ruina; por si fuera poco, las raíces de una enorme higuera han derruído uno de los muros del albercón. Del gran caudal que poseía hace unos pocos años, al manantial sólo le queda en la actualidad un hilillo de agua que surge, de forma permanente, de una arqueta construída en el suelo de la alberca aunque, año tras año, va disminuyendo su caudal. Aún así, es suficiente para el riego del vivero mencionado anteriormente.