Manantial protegido con una caseta de piedras apiladas. Se encuentra en el Torcal de Antequera, en el paraje conocido como «Las Sepulturas», nombre que se le daba a las casas de piedras donde habitaban los trabajadores de lo que fue un antiguo poblado de canteros.
Del manantial parte una tubería de pvc que queda soterrada pero que actualmente quizás ya no tenga ningún uso porque en las cercanías no se ve ningún tipo de instalación asociada a su uso. Desde épocas romanas hasta el siglo pasado, el Torcal fue explotado como cantera, prueba de ello se encuentra en las calizas empleadas para la construcción de las poblaciones cercanas.
Desde su abandono, los únicos habitantes del lugar fueron los pastores, bandoleros y maquis.