En la conocida ruta del Borosa, a poco menos de un kilómetro antes de llegar al Salto de los Órganos, el camino pasa bajo unos cortados rocosos de gran altura que caen desde el picón del Haza, es una zona peligrosa por posibles desprendimientos. En esos cortados, en una zona extraplomada, brotan varios rezumes que propician la existencia de plantas endémicas como la grasilla. El agua gotea por la pared y forma una pocilla cerca del camino.