Para llegar al lavadero partiremos desde la antigua estación de ferrocarril que unía Lucainena con Agua Amarga, donde se embarcaba el mineral, y que estuvo en funcionamiento hasta 1942.
Este tramo ahora se ha reconvertido en Vía Verde por lo que resulta muy agradable caminar por él. Pasado el primer km y medio más o menos lo abandonamos para seguir otra pista asfaltada a nuestra derecha. Llegamos al cruce con la carretera y seguimos un tramo corto por ella para volver a desviarnos ahora a la izquierda. En este tramo el camino se empina. Seguimos una pequeña senda que a ratos parece perderse entre porches de viviendas moriscas. En el último tramo, bastante empinado, nos encontramos un majestuoso algarrobo centenario, su tronco, en el que podrían vivir al menos una docena de gnomos, nos deja boquiabiertos. Unos metros más arriba termina la cuesta y llegamos a El Marchal, antiguo lavadero rehabilitado.
El lavadero de encuentra en un lugar del municipio con gran historia, ya que en el siglo XVI, con la Reconquista, se convierte en lugar de encuentro de los pobladores de estas tierras por sus ricas aguas, que no cesan de manar durante todo el año.