A escasos 65 m del apreciadísimo pilar, conocido localmente como “El Pilarejo” (ver ficha Pilar del Puerto), pero más arriba en la carretera (mismo margen), se localiza este manantial, muy complicado de detectar ya que está oculto tras un buen zarzal. Se trata de un manantial estacional que mana cuando la época de lluvias es benigna. De hecho, si damos con las fechas apropiadas y circulamos con las ventanillas del coche bajadas descendiendo por el puerto, será más fácil escuchar su chorrera que verla. Cuando la temporada de lluvias cesa, el manantial mengua mucho, hasta el punto que debe secarse. Se visitó en dos ocasiones con dos semanas de diferencia, en la segunda ya no era una chorrera, simplemente un reguero de agua discurriendo por la pared. El agua brota de una grieta en el talud de la carretera. Tras acceder a la parte superior vemos el suelo, firme, sin reguero ni nada que nos haya presagiar que, justo debajo, está manando agua. El reguero se vierte a la cuneta de la carretera y discurre por ella en dirección al Pilarejo. Al menos en esta zona no tiene aprovechamiento alguno, ni parece ser muy conocido por la población ya que no se realizan desbroces para despejarlo y que se vea.
El acceso no tiene pérdida, solo debemos coger la carretera desde Guadalcanal a Fuente del Arco y, bajando por el Puerto de Llerena, antes de llegar al Pilar del Puerto, a la izquierda, veremos en viejo camino que sube donde podremos dejar el coche. Justo al lado del inicio del camino, tras la cuneta, estaría el manantial. Ya que estamos por la zona, es visita obligada por su cercanía y las bonitas vistas bajar al Pilarejo donde podremos disfrutar en sus mesas de paz y descanso. Este afamado pilar tiene un nacimiento similar al que ahora nos ocupa, situado un poco más arriba en la carretera, pero algo más al interior, y también en un zarzal.