Este manantial se localiza a las afueras de la población de Huéscara unos 3 km, en la salida hacia la Puebla de Don Fadrique. Una gran balsa, acondicionada como piscina de verano, recoge sus aguas, que sirven de regulación de riego, recreo y baños de las gentes de la comarca, junto a zonas arboladas, recreativas y un mesón. Las aguas son ligeramente termales (19 ºC) y responden al drenaje de las sierras carbonatadas de Montilla y de Encantada – Jurena, hoy intensamente explotadas por sondeos en el Llano de la Puebla, lo que está poniendo en serio peligro de supervivencia a esta emblemática surgencia.
Según información complementaria aprotada por M. Martínez Fernández, el manatial está presente desde tiempos remotos (siglo XIX – XX). Fuencaliente está lo más «salvaje» posible, ya que el fondo no está pavimentado y se compone de los desechos de los peces que hay, conviven (barbos y carpas), llamado cieno o fango. El acceso es fácil, ya que tiene escaleras, y el perímetro sí es de cemento.
El agua brota hacia el exterior a través de las llamadas «ollas», que son los nacimientos de la piscina, de los cuales el agua sale al exterior, y se encuentran en el centro de Fuencaliente.
Este manatial es digno de visitar, para todo aquel que guste de disfrutar la naturaleza en su estado más puro.