Situada en la calle de la Fuente a la salida del pueblo.
Durante mucho tiempo las gentes de Conquista transportaban hasta sus casas el agua de la fuente, cántaro a cántaro; un cántaro colocado en perfecto equilibrio sobre la cabeza y/u otro sobre la redonda cadera teniendo aún la otra mano libre para llevar un botijo, un caldero o al chiquillo cogido de la mano.
Las mujeres iban y venían con sus cántaros, hablaban de sus asuntos mientras los llenaban, discutían, a veces, y paseaban la estampa de la mujer con cántaro en la cabeza y, en ocasiones, otro en la cadera haciendo alarde de malabarismo y equilibrio conversando, a veces paradas, con sus vecinas.
Para asegurarse el cántaro en la cabeza llevaban entre ésta y el cántaro una rodilla que era una corona circular hecha con paño o tela fuerte y resistente y rellena de lana. Colocada sobre la cabeza, su círculo interior vacío servía de plataforma para que el cántaro mantuviera el equilibrio y no se cayera ni siquiera al andar.
En la actualidad el abastecimiento a la localidad se hace desde el pantano de La Garganta.