En el camino de La Pedriza, hacia la Ermita de San Isicio, encontramos esta fuente, de un caño y una pileta, a nuestra izquierda según ascendemos y tras pasar la fuente del Sauce o la Toba. De frescas y muy valorada aguas por los lugareños. La presencia de higueras y nogueras, nos indican que muy cerca comienzan a aparecer los tan apreciados hortales serranos. El sobrante de sus aguas es aprovechado por mentas, yedras, zarzas y las pequeñas aves del entorno.
J. D. Cano añade que la fuente antes se encontraba algo separada de la calle, pero a consecuencia de un desprendimiento en el que cayeron grandes rocas al camino que ascendía a la fuente obligó al traslado de la misma al lugar donde se encuentra actualmente.