Se localiza en el Parque del Santo Cristo en Cazorla. Se trata de una fuente ornamental, que fue construida en los años 30 del siglo XX con piedra de Toba por el farmacéutico Luis Cano Ramos, que diseñó este parque y otras de sus fuentes.
Originalmente tenía forma de copa, de ahí su nombre, ya que «guiscano» es como se denomina en Cazorla a los níscalos (Lactarius deliciosus), pero a lo largo de los años la cal disuelta en el agua ha ido precipitando en el vaso de la fuente creando nuevas concreciones de toba que han cambiado la forma original y actualmente tiene más bien forma de champiñón.
Actualmente se encuentra alimentada desde la red de abastecimiento del manantial de Nacelrío.