Estamos ante uno de los muchos manantiales del municipio aloreño conocidos desde antiguo ya que la primera mención la encontramos en un documento del siglo XVIII. El aspecto que ofrece en la actualidad corresponde al de un pozo de escasa profundidad donde se recoge el agua del manantial, con la parte subterránea revestida con mampuestos; sobre la rasante, con el objetivo de impedir la caída de tierra y otros objetos desde el exterior, se ha levantado un cuerpo cilíndrico coronado por una cúpula, utilizando para ello lajas de piedra arenisca. Un vano, a modo de puerta, permite asomarse al interior. El pozo se ubica junto al p.k. 33 de la carretera que une Valle de Abdalajís con Álora, en medio de tierras de labor. El entorno del pozo se mantiene bastante húmedo a causa de las filtraciones y llega a formarse una pequeña corriente que fluye monte abajo.