Se encuentra en el Camino del Cerro, junto al arroyo del Cañaveral.
Perteneció a los hermanos Navarro, apodados «Los Porros». (Hay un vínculo familiar estrecho con mi familia). Se dedicaban a la ganadería, cada día bajaban las vacas desde la mañana, para abrevar, las subían por la noche. También trabajaban la huerta. El agua no faltaba. Ya no existe la huerta, el olivar es el dueño.