CATÁLOGO
Manantiales y Fuentes de Andalucía
Coordenadas UTM (ETRS89)
Manantial cubierto por una caseta de protección y captación. Está situado donde estuvo ubicado el antiguo poblado de la Sauceda y en el que ahora hay cabañas para el turismo rural.
Ruta que parte del área recreativa de La Sauceda, antiguo poblado de moriscos y posterior refugio de bandoleros y desahuciados (se ha relacionado el nombre de Sauceda con el de «desahuciados»).
Son escasos y poco contrastados, y a veces contradictorios, los datos sobre la historia de los antiguos pobladores de la Sauceda cuando aquello era un núcleo de malhechores allá por el siglo XVI. Aquí menciono a algunos de ellos:
Allí encontró refugio Pedro Machuca San Juan, capitán de los tercios españoles, conocido como Roque Amador de Mesa, desauciado de la sociedad y sauciado en este lugar (quizás de ahí viene el nombre de La Sauceda).
Cervantes ya mencionaba a La Sauceda en su «Coloquio de los Perros» cuando Berganza dice a su amigo Cipión: «Dejolos encerrados, y volvió a coger los trofeos de la batalla, que si, mal no me acuerdo, lo era entonces el licenciado Juan Sarmiento de Valladares, famoso por la destrucción de la Sauceda…».
El escritor Vicente Espinel también hace referencia a La Sauceda en «Las relaciones de la vida de Marcos Obregón» en el Descanso XVII dice: «… fuime a la Sauceda de Ronda, donde hay lugares y soledades tan remotas, que puede un hombre vivir muchos años sin ser visto ni encontrado si él no quiere.» y en su Descanso XVIII: «…como aquellos bandoleros o vaqueros tenían aquella Sauceda por defensa y sagrado, vivían como gente que no habían de morir, sujetos a todos los vicios del mundo, rapiñas, homicidios, hurtos, lujurias, juegos, insultos gravísimos: y como por ser grande, que tiene aquella dehesa diez y seis leguas de travesía, y por algunas partes tan espesa de árboles y matas, que se pierden los animales por no acertar a sus habitaciones, no tenían temor de dios ni de la justicia, andaban sin orden y razón…»
Francisco de Pacheco, en 1599, en su «Libro de descripción de verdaderos retratos de ilustres y memorables varones», guardado en la Biblioteca Nacional, narra sobre la expedición a la Sauceda de don Gonzalo Argote de Molina que éste partió de Sevilla con el Licenciado Valladares para llevar una respuesta del rey Felipe II a la carta enviada el 13 de mayo de 1590 por Pedro Machuca San Juan, capitán de 300 salteadores. Cuentan que la carta decía:
“Yo, Pedro Machuca San Juan, capitán de su majestad, soy en verdad aquél a quién se conoce como Roque Amador de Mesa. En mi propio nombre y en el de mis ocho compañeros, cabezas de los demás desaforados que, hasta un total de trescientos, habitamos la dehesa conocida como La Sauceda, queremos haceros llegar este mensaje, fiados de vuestra piedad, comprensión y justicia. Los que aquí hemos venido llegando, desde hace veinte años, de una y otra manera nos hemos visto forzados a desahuciarnos de un mundo, que nos imponía un modo de proceder contrario a nuestra naturaleza humana. Desde entonces vivimos compartiendo el corazón de estos parajes con gentes sencillas, nativos vaqueros que permanecen fieles a las leyes de la Naturaleza, desde que Dios pusiera a los padres de sus padres en aquel mundo virginal de los orígenes del tiempo. Sin embargo, ya hace tiempo que esperamos el final de una situación a la que nos forzó la injusticia de un mundo que no comprendemos ni compartimos… Por todo ello, cansados ya del daño que en contra de nuestra voluntad, venimos haciendo a caminantes y mercaderes y que, en gran parte, viene originado por las necesidades de abastecimiento de los propios prisioneros, hacemos súplica del perdón real, que de vuestra mano provenga y que, indulgente con nuestra forzada forma de proceder, ponga fin a esta situación desafuero…”
Unos cronistas dicen que Pedro Machuca huyó a Gibraltar y en barco a África y que doscientos de ellos fueron prendidos y ajusticiados por Valladares. Otros cuentan que consiguieron la prerrogativa del perdón regio.
Al parecer La Sauceda continuó siendo lugar de cobijo y refugio de marginados y perseguidos. A medida que pasaba el tiempo otras gentes fueron ocupando las tierras aprovechando los recursos naturales que le ofrecía la zona como el carboneo, la ganadería y creando pequeños huertos llegando a tener una importante población.
Cuando estalló la guerra civil se convirtió en refugio de muchos republicanos lo que provocó un devastador bombardeo de la zona por aviones stukas nazis que no dejaron piedra sobre piedra quedando solo los restos de la ermita. Después del bombardeo cuatro columnas del ejército franquista confluyeron en La Sauceda apresando a unos 300 hombres, mujeres y niños trasladándolos al cortijo de El Marrufo donde fueron fusilados.
Para ver mas fotos del lugar:
http://www.rutasyfotos.com/2010/03/la-sauceda-el-aljibe.html
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Manantial de LA SAUCEDA
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