De esta fuente destacaríamos los autores, por una parte, el acceso fácil y por otra la algo más complicada localización. En lo que respecta al primer punto, el acceso, no hay ningún problema pues lo haremos por el carril terrizo que comienza a las afueras de Yunquera, en dirección a El Burgo; primero pasa junto a una cantera y una empresa distribuidora de bombonas de gas y después inicia tal subida que ha sido necesario hormigonar los tramos de mayor pendiente. Obviando todos los desvíos laterales, al cabo de casi 1900 m. llegamos a una cadena que, normalmente, impide el paso. En este caso continuamos andando hasta llegar a la altura de una alambrada, detrás de la cual se ve un cerro con un pinar en la parte superior y olivares en la ladera. Recorriendo el límite entre pinar y olivar llegará un momento en que veremos un pilar y una alberca: ya hemos llegado a nuestro objetivo. El manantial nace al pie de un tajo, en el interior de una grieta entre dos rocas; para aumentar el volumen de agua almacenada se ha levantado un murete, originando así una poza. Una tubería traslada el agua a un pilar y, desde éste, a la alberca; estos dos últimos elementos están secos desde hace mucho tiempo, cosa que no ocurre con la grieta citada anteriormente, ya que mantiene una delgada lámina de agua que, según comentan sus usuarios, es constante y se recupera rápidamente su nivel tras haber sido extraída.