En primer lugar es necesario advertir que la visita al presente manantial es muy complicada pues los antiguos caminos que llevaban a él están desaparecidos. La aproximación la iniciaremos en la población de Moclinejo, de donde saldremos por el camino rural de Cela; una vez coronada la loma hay que continuar por la derecha, en dirección al paraje del Fiscal. Por este nuevo carril, desde el que ya se ven las ruinas del Lagar Cela Alto, debemos descender buscando una senda apenas visible que baja por la izquierda y se dirige a un enorme pino que se divisa en la lejanía; desde éste solo queda encaminarse monte a través hasta el lagar, que está semioculto por el abundante matorral que lo rodea.
Desde aquí nos dirigiremos al norte y como buenamente podamos, sin ninguna referencia ni camino, alcanzaremos una cañada que se remontará por su margen orográfica izquierda hasta llegar a una espesa masa de vegetación, impenetrable, que cubre por completo la cañada y oculta el manantial; éste es el motivo por el que no lo hemos podido fotografiar.
Como decimos, hoy día es absolutamente imposible llegar al nacimiento, del que sabemos su existencia por la delgada corriente que circula por el lecho de la cañada; por fortuna, los autores de la presente ficha hemos conversado con una persona que conoció el lagar cuando aún estaba habitado -hace unos 40 años- y nos comentó lo que a continuación resumimos.
Tan importante fue el manantial que se conocía como La Fuente, nunca se secó y disponía de un caudal abundante que, en períodos lluviosos, emitía un caño grueso como un brazo. Era uno de los dos puntos de agua existentes en el entorno pero, al hallarse a una cota inferior a la del lagar, no se podía canalizar hacia el mismo, por lo que los residentes tenían que desplazarse con recipientes para abastecerse.
Por último, carecía de instalaciones asociadas, exceptuando unas pilas en las que las mujeres lavaban la ropa.