El acceso lo iniciaremos en Totalán, desde la que bajaremos al río por el Camino del Molino. Remontamos el cauce hasta la confluencia de las cañadas Frontillas y Galán; continuando por esta última, tras dejar atrás el Lagar de la Purísima Concepción, alcanzamos una pista en la que giramos a la derecha para seguir hasta el final, donde se encuentra el lagar de Galán.
El manantial se encuentra a uno 80 m del lagar, en un torrente que nos baja por la izquierda; se sitúa al pie de un pequeño escarpe en el que se ha habilitado una arqueta cerrada con una losa de hormigón, en cuyo interior se produce el manadero.
Actualmente, una tubería de PVC transporta los caudales recogidos al lagar pero, antaño, esa función la ejercía una cañería de atanores, de la que se conservan pocas muestras. El destino del agua es un moderno pilar que sustituye al original, derruido debido a su lamentable estado.