Del Lagar de Serranillo en la actualidad apenas queda nada, ni siquiera escombros, sólo algunos muros y parte de una de las bodegas. Sabemos por el geógrafo Rafael Blanco, cuya tesis de licenciatura versó sobre la ocupación humana de los Montes de Málaga, que el lagar se abastecía de dos acuíferos existentes en los alrededores pero lo que desconocemos es la ubicación exacta de dichos manantiales, sólo que uno está al oeste y el segundo al suroeste. Con estos datos, el autor de la ficha decidió prospectar el entorno del lagar, dominado por fuertes pendientes cubiertas por abundante matorral; el resultado fue la localización de uno de los puntos de agua, también afectado por el abandono. En función a los escasos restos constructivos que aún permanecen en pie, parece que el manantial alimentaba un arca cubierta, de unos 3 m. de longitud, 2 de anchura y otros 2 de altura; el agua entraba por un orificio existente en una de las paredes cortas en la que la presencia de musgo apunta a que funciona esporádicamente. Existe otro aporte pero dejó de ser activo hace ya mucho tiempo. Monte abajo se suceden varias terrazas donde crecen naranjos y granados, abandonados y rodeados por arbustos, testigos de un esplendor desaparecido que nunca volverá. Por último y completando el conjunto, un murete de escaso medio metro de altura evitaba que el agua que bajaba por la cañada aledaña inundara la zona.