El acceso, desde Málaga, se hace por la carretera A-7000; a la altura del kilómetro 539 (antiguo) hay que abandonarla para continuar, a la derecha, por un carril descendente que, casi 700 m. más abajo, nos lleva a una bifurcación. El camino a seguir es el del frente, cortado por una cadena, que tras medio kilómetro finaliza en el Lagar de Trévenez.
Al manantial se accede tras recorrer 200 m. por una senda. En sus orígenes el agua brotaba en el interior de una alcubilla de considerable dimensiones, si tenemos en cuenta las proporciones de los escasos restos que aún permanecen en pie. Haciendo una reconstrucción de cómo tuvo que ser, tendríamos que la pared levantaba hasta 1,10 m. de altura y tenía un grosor de 80 cm.; por encima alzaba una cúpula hasta alcanzar un alto total de 1,80 m. En la parte central estaba el arenero, consistente en una vasija de 0,80 m. de diámetro y 0,70 de profundidad. El agua fluía, y lo sigue haciendo, por dos atanores.
En la actualidad ha desaparecido la cúpula y la mayor parte de la pared pero el manantial, al seguir activo, ha sido protegido por una caseta erigida sobre el arenero.
Ahora el agua se lleva al Lagar por una tubería de polietileno pero antaño se utilizaba una de atanores, con la que se alimentaba una alberca y un pilar. La primera sigue siendo funcional pero el segundo está en ruinas.