La fuente se encuentra en un bello paraje integrado en las tierras que, «tiempos ha», pertenecieron al convento carmelita de las Nieves; es accesible por el carril que comienza en la carretera A-366, a casi 2 km. de El Burgo en dirección a Yunquera. Con un trazado paralelo al Arroyo de la Fuensanta, al poco pasamos por delante de la adecuación recreativa de la Fuensanta. Más adelante, se deja a la derecha la subida al Puerto de la Mujer y comienza la ascensión a una zona llana en la que el carril se ramifica en tres. La continuación es por el del centro y en pocos metros se llega al área de Los Sauces y a la antigua Puerta de Ronda, habilitada en la cerca que aún delimita la propiedad hoy privada que, antaño, fuera de los carmelitas que conformaban la comunidad del Santo Desierto de Nuestra Señora de las Nieves. Traspasada la cancela -suele estar cerrada, recordemos que entramos en una propiedad privada-, el carril conduce al antiguo edificio conventual; hay que seguir el camino varios cientos de metros hasta llegar casi al final.
En los alrededores de una vivienda se debe remontar una vaguada por terreno agreste y escalonado por multitud de viejos bancales cultivados con olivos que, en la actualidad, están abandonados. No existe ningún camino por lo que encontrar las ruinas del Lagarillo es cuestión de suerte si no se conoce el terreno; junto a la informe masa de escombros existe un corte del terreno sujeto con un muro de contención, erigido con mampuestos, en el que se aprecia una abertura más o menos cuadrada de apenas 1 m. de altura. Ésta es la fuente; apartando la lámina de oxidada hojalata que alguna vez fue la puerta, podemos asomarnos al interior para ver el pequeño espacio en el que se acumulaba el agua que fluía por un conducto existente en la pared opuesta. Este hueco, de reducidas dimensiones, tiene detalles constructivos muy interesantes como, por ejemplo, estar completamente revestido por ladrillos y mampuestos; el techo es una bóveda de cañón ligeramente apuntada. Lo negativo es su deplorable estado debido, como es lógico, a una total falta de mantenimiento.
Según información facilitada por las escasas personas que conocen la fuente y su emplazamiento, ésta suele permanecer seca durante largos períodos de tiempo aunque muy de tarde en tarde, posiblemente coincidiendo con las épocas de lluvias, puede entrar en funcionamiento.