Se trata de una vieja alberca, hoy bastante abandonada pues está llena de vegetación que ha ido creciendo en el fondo al no embalsar agua. Es bastante probable que el origen del agua pudiera venir desde algunos de los manantiales que se generan más arriba de La Florida. De ser así, sin duda iría soterrado y por atarjea ya que, aguas arriba de la alberca, el campo está seco y, sin embargo, por la pared Norte de la alberca, desagua un buen caudal de agua (también parece hacerlo por la pared del Este). Aguas abajo, la alberca genera un arroyo fácilmente localizable desde imágenes de satélite. Dicho arroyo discurre ladera abajo hasta cruzar bajo el camino que viene desde Las Herrerías. Muy cerca del paso del reguero bajo el camino, por el talud, se rezume agua procedente del cerrillo y de la huerta. No sería muy raro que parte del reguero de agua se termine filtrando por el talud ya que la cuneta va recogiendo toda esta zona de rezumes y termina generando también un pequeño regajo que va bajando por el camino hasta cruzarlo por una pequeña zanja para que no lo encharque.
En una visita posterior, en Mayo, podemos bajar al interior de la alberca y ver claramente las dos fuentes. Una de ellas, la de la pared norte, parece que es la fuente original, un hueco en la parte del fondo de la pared, aunque vemos aflorar el agua por la misma pared, algo más arriba del hueco. En cambio, la otra fuente parece ser una fuente posterior, no parece genuina de la alberca y es que, según nos informan, todas las aguas del drenaje del olivar, para evitar su constante encharcamiento, se drenan a la alberca mediante una conducción soterrada que vemos salir en el muro de la alberca, roto a propósito para la traída de esas aguas, según parece intuirse (el muro está desmoronado, justo ahí llega una conducción de aguas más moderna, y más alta de cota que la principal).