Se trata de una serie de manantiales dispersos que drenan el frente acantilado de la playa del Loro, a la que se accede a pie desde la casa cuartel de la guardia civil de Torre del Loro, junto a la carretera de Mazagón a Matalascañas. Una de las principales descargas discurre hacia el mar por la conocida Torre del Oro, elemento característico de esta playa de finas arenas doradas.
El acantilado está constituido por un potente depósito de arenas eólicas en techo, y a más profundidad, de arenas litorales propias de ambientes de playa y también por arenas aluviales.
Se trata de unos de los complejos de dunas litorales más extensos y elevados de Europa con una altura que supera los 100 m en el Asperillo. La presencia de descargas permanentes en un entorno xérico de arenas junto al mar posibilita la existencia, un tanto insólita, de especies higrófitas de origen atlántico de distribución local muy restringidas, tales como el musgo Sphagnum inundatum, el helecho Osmunda regalis, y plantas superiores como Frangula alnus, Salix atrocinera, Centaurea uliginosa, Erica ciliaris o Erica arborea. Todo ello le confiere un indudable interés y valor ecológico.
A lo largo de toda la franja litoral donde se observan los rezumes (más de 5 km) se estima un caudal de más de 100 l/s.