El acceso lo vamos a realizar desde la carretera A-366, a 2 km. de El Burgo en dirección a Yunquera, en el punto donde da comienzo un carril que discurre paralelo al Arroyo de la Fuensanta. Al cabo de 3 km pasamos frente al Cortijo del mismo nombre, antiguo molino que funcionaba con el manantial existente detrás del edificio; en los alrededores hay una adecuación recreativa. Más adelante, tras dejar a la derecha la subida al Puerto de la Mujer, se inicia el ascenso a una zona llana en la que el carril se ramifica en tres. Continuaremos por la derecha para llegar al final, distante un par de kilómetros. Aquí hay que seguir a pie por un estrecho sendero, siempre ascendente, que trepa por la margen izquierda de la Cañada de la Encina; pronto se llega a un cruce en el que una senda se separa a la izquierda. Continuamos por el ramal ascendente y, pronto, llegamos a la zona donde se ubica el manantial.
La localización del nacimiento es muy difícil y aún más complicada porque no existe ningún indicio que señale su emplazamiento; la única referencia, más o menos válida, es que el punto de agua está situado frente a unos tajos de color rojizo que se levantan sobre la margen derecha de la cañada. La orografía del terreno también dificulta la búsqueda pues la ladera es de gran pendiente y de suelo desigual, lo que unido a un espeso pinar orlado por un sotobosque muy crecido y bastante cerrado, en el que abundan las aulagas y majuelos, hace casi imposible dar con el nacimiento.
Se encuentra éste a varias decenas de metros del sendero bajando hacia el fondo de la cañada, debajo de una enorme roca, en un hueco donde se forma una charca de reducidas dimensiones. El caudal es escaso pero se basta para originar una débil corriente que se oye pero no se ve pues discurre bajo la vegetación. Las personas que nos comunicaron la existencia del manantial afirman que no se seca nunca, ni siquiera en pleno verano.