Se encuentran al norte de Hinojares, al igual que las salinas de Chíllar al sur. La procedencia de sus aguas es de manantial, es decir agua salada procedente del subsuelo que emerge a la superficie de forma natural.
Estuvieron en funcionamiento hasta el año 2007. Durante los meses de otoño, invierno y primavera se recogía y concentraba el agua salada procedente del manantial en una especie de piscinas llamadas calentadores. A finales de la primavera, principio de verano y finales de septiembre, las sucesivas inundaciones de unas zonas acotadas llamadas pilas o tajos y mediante la evaporación del agua, se va depositando la sal insoluble en la base de las pilas. Cuando alcanzan un espesor de 3 a 5 cm se procede a acumularla en las propias pilas, trasladándola con posterioridad a los secaderos donde la sal pierde la humedad y se procede a su envasado como sal gorda. Se comercializa como “sal Gorda” y se destina en su mayor parte para el consumo del ganado, aunque también se utiliza en la industria cárnica, en panaderías y en menor medida para uso doméstico.
Como dato curioso añadir que la concentración de cloruro sódico en el agua de mar es de 35 a 45 gramos por litro de agua. La sal hinojareña tiene una concentración que oscila entre los 200 y 230 gramos por litro de agua.