El lago formado en el interior de la corta de las Minas de Alquife es un claro ejemplo de intersección del nivel freático por la superficie topográfica. Nos encontramos ante una de las mayores minas a cielo abierto de Europa, vacie que contrasta con la montaña contigua constitutida por estériles y residuos mineros. Existen vestigios de actividad minera romana, civilización atraida hasta esta zona por su riqueza en hierro, pero la mayor actividad se desarrolló desde finales del siglo XIX y hasta finales del XX. Actualmente no se puede acceder al recinto, salvo permiso, pero es visible el estado de abandono en el que se sume. Existen diversos proyectos que buscan su desarrollo turístico-etnográfico-industrial.