Entrando al pueblo aparcamos en coche junto a la Iglesia y veremos un letrero que nos indica el camino a seguir para llegar a las ruinas de este molino. Cerca de él encontramos una balsa alimentada por una acequia que recoge el agua que cae por el barranco. Durante el camino que nos lleva al molino, a nuestra derecha y abajo, se encuentra el cauce de una rambla, en la margen de la derecha encontramos los restos de antiguas cimbras hoy secas.
Esta agua procede de la filtración de las nieves y lluvias de la sierra y aunque actualmente se seca en verano antiguamente, que nevaba más, no se secaba nunca. Esta agua se utiliza para regadío.