Se trata de un pequeño manantial situado muy cercano de la Rivera de La Pelada o Rivera Chica (aparece con los dos nombres), río éste de aguas agrías, de cauce ferroso y minero y ausencia de vegetación en sus márgenes. Situada entre los parajes de El Regente y La Montesina, recibe el nombre de éste último y no es más que un pequeño manantial en el suelo, del que se ha protegido con un murete de ladrillos en forma de medio huso y que mantiene el agua fresca, incluso en los veranos más tórridos pues, agricultores de la zona, indican que nunca la han visto seca. El manantial no fluye, sencillamente mantiene el agua en el rudimentario pocillo, pero a su alrededor la vegetación compuesta de Zarzas y Juncos denota humedad en el suelo pues, de hecho, solo en esa parte de la rivera puede verse esta vegetación en un río tan árido.
Antaño, el agua era usada para riego de los huertos cercanos, escasos y pequeños, para lo que el pequeño manantial bastaba. El propietario de una de las casas cercanas se encargaba de mantenerlo limpio, incluso construyó una pequeña alberquilla para recoger el agua que pudiera sobrar de apenas un metro de largo, para el uso de riego, o para el abrevado de animales ya que la fuente se encuentra algo taponada por la vegetación circundante. Desgraciadamente, tras el fallecimiento prematuro de este agricultor en el 2002, la fuente fue abandonada a su suerte y, en la actualidad (junio de 2018), presenta tal cantidad de maleza que, de no ser porque alguna gente de la zona la conoce, sería imposible encontrarla. No obstante, aún puede verse si se apartan los juncos y zarzas que la tapan.
Su acceso es relativamente sencillo. Se toma la carretera que sale desde Cerro del Andévalo por el suroeste (A-488 o HU-6100) que sale en dirección a Cabezas Rubias. Entre los kms 2 y 3, a unos 630 m antes de cruzar sobre el puente de la Rivera de la Pelada, tomaremos un carril que nos sale por la derecha y que, tras unos 680 metros más adelante, nos llevará sobre otro puente, paralelo al primero, sobre la misma rivera. Junto al lado izquierdo del puente, a unos 5-6 m del mismo, y otros tanto de la orilla del río, a la sombra de unos olivos y entre juncos y zarzas, podremos descubrir el manantial pero, probablemente, daremos antes con la pequeña alberquilla vacía que estaba pensada para una mejor disposición del agua.