Para llegar a este manantial nos acercaremos a la parte baja del pueblo y tomaremos el camino que lleva al Puerto del Genal que, en sus primeros tramos, está perfectamente empedrado. Tras caminar a ratos entre huertos, pronto bajaremos una pronunciada cuesta y alcanzaremos un carril que discurre paralelo al Arroyo de las Alfaguaras; más adelante, bajaremos por un ramal a la derecha que cruza el arroyo. Aquí veremos que brota el manantial, bajo el hormigón del vado, en forma de pequeño hilo de agua que, no obstante, es suficiente para formar una hermosa poza bajo la vegetación que se enseñorea del paraje. Según dicen las personas del lugar, el manantial sólo funciona en períodos de muchas lluvias, como ha ocurrido en el invierno 2008-2009.