Se trata de un nacimiento de agua centenario. Antiguamente al no haber agua potable en las casas, estos nacimientos representaban un gran beneficio para el pueblo, que utilizaba sus aguas para las matanzas, lavar la ropa, y limpieza de las casas.
D. Jiménez añade que este paraje estaba habitado por musulmanes antes de la reconquista de ahí su nombre. Su caudal es permanente y su pH es más bajo que el agua de regadío procedente del embalse de la Bolera.
Hoy día solo se utiliza para regadío de las tierras cercanas. Actualmente existe una poza a la salida del manantial, mientras que hace unas décadas eran tres, y se utilizaba la primera para llenar cantaros y las otras para lavar.