Se sitúa en la desembocadura del antiguo cauce de la Rambla del Algarrobo-Fuensalida, como impronta de una antigua marisma de lo que sería un río en tiempos geológicos. Este espacio acuático es el siguiente al que se encuentra en la Cañada de Fuensalida.
Este humedal conserva en la estación seca unos 5 km. lineales de perímetro.
Se caracteriza por presentar una lámina de agua permanente. Esta laguna antaño presentaba una barrera de arena que separaba el ecosistema marino del lacustre, poseyendo una concentración de sales sensiblemente inferior a la desagua del mar, variable en el tiempo, con filtraciones a través de la barrera. En época de abundantes lluvias aumenta la capa freática, liberándose además gran cantidad de sedimentos acumulados en la cubeta de la laguna. En la orla exterior, sobre suelos que se encharcan temporalmente se concentran las sales.
El aislamiento del humedal y las peculiares cualidades de las aguas y las variables ambientales y climáticas reinantes en este emplazamiento, han favorecido con el tiempo procesos de diferenciación adaptativa, con la aparición frecuente de especies endémicas o raras, a fauna asociada a aguas dulces o hipersalinas y flora, carrizos, taray, cañaveral….
Este ecosistema muestra un gran dinamismo como consecuencia de variaciones en factores como la humedad del suelo, el contenido en sales o la proporción de arnilla, arcillas y limos, existiendo, además, aportes puntuales de nutrientes por vertidos que modifican la química del agua y contribuye a incrementar la complejidad del sistema.
Este humedal se unía a la cercana Charca del Gato, conformando un gran espacio lagunar de más de 50 ha. El desarrollo urbanístico de la franja costera ha reducido su superficie.