CATÁLOGO
Manantiales y Fuentes de Andalucía
Coordenadas UTM (ETRS89)
Se encuentra situado al sureste de la provincia de Sevilla en la ladera Norte de la sierra de San Juan (al sur de la Sierra de Peñagua), en el término municipal de Morón de la Frontera, en el paraje denominado cortijo de los Charquitos (o Los Charquitos, simplemente, según catastro).
El acceso se realiza por la carretera comarcal A-406 (anteriormente A-360) que une Morón de la Frontera con las localidades de Villanueva de San Juan, El Saucejo y Pruna, está última tomando el desvío por la A-363 más adelante.
Entre el Pk. 10 y 11, dejando atrás la Venta de Villa Elvira, tomamos un carril que nos sale por la izquierda y que nos lleva al antiguo vertedero de escombros de Morón, AN-I33, hoy clausurado. Apenas circulamos 150 m de la carretera se llega a una cancela, abierta, que ya nos indica con un cartel, no demasiado visible, que es un camino privado y que el paso está prohibido. Seguimos por el camino y unos 500 m más adelante desde la carretera se accede a una explanada, junto al antiguo vertedero donde, a la derecha, se aprecia una cancela cerrando el paso al mismo junto a un cartel que indica la clausura y actuación por parte de la Junta de Andalucía. El coche se puede dejar en esta zona y, ya a pie, seguimos por el camino hasta cruzar el cauce del Arroyo del Salado apenas 150 m más adelante, donde veremos una cancela a la izquierda, cerrada, que deberemos cruzar. Desde la cancela, ya no existe camino. Únicamente deberemos seguir las sendas que haya podido dejar el ganado existente, sin descartar que éste pueda ser bravo, caminando junto al Arroyo del Salado, hasta llegar al manantial, unos 400 m cauce abajo.
Antiguamente era usada por la gente del pueblo para llevarse agua que estaba indicada para afecciones en la piel (eczemas, etc.) pues es un agua altamente salobre.
El desuso del manantial hizo que se perdieran los senderos o caminos que llevaban al mismo y en la actualidad prácticamente hay que abrirse paso entre zarzas, aulagas y demás vegetación mediterránea por lo que el acceso, incluso con permiso, es muy complicado, por no hablar de la existencia de ganado vacuno.
El manantial fluye con caudal todo el año, parece ser que la ley obligó a la propietaria de las tierras a construir un pozo sobre él. El agua salobre discurre por una suave pendiente, dejando sal sobre la tierra para unirse, apenas 40 m más abajo, al cauce del Arroyo del Salado donde ambas aguas se mezclan, pero en paralelo es posible apreciar el diferente color de las mismas antes de la unión, cristalinas las del manantial.
Los materiales del Trías Keuper son prácticamente impermeables. Su importancia reside en servir normalmente de zócalo impermeable de otros materiales más modernos y que pueden constituir un acuífero, como ocurre con las dolomías del Jurásico y las calcarenitas terciarias del norte de esta zona.
Las calizas de las facies Muschelkalk sí pueden constituir pequeños acuíferos dada su permeabilidad por fracturación aunque debido a la poca continuidad de los mismos, rara vez estos tienen importancia.
El manantial de San José se encuentra en el contacto entre los dos tipos de materiales triásicos , contacto mecánico entre materiales permeables e impermeables favoreciendo la circulación de agua. Los materiales carbonatados constituyen uno de los afloramientos de mayor extensión y potencia del Muschelkalk de la zona.
Su agua es salobre y tiene un caudal de 2,5 l/seg. que se mantiene durante el resto del año con pequeñas variaciones .
La salinidad del manantial es debida a la disolución de las sales de los materiales triásicos en los que se encuentra.
En el manantial de San José se ha construido un pozo de unos 6,5 m de diámetro, hecho en piedra, donde parece que la pared contraria a la salida del agua ha podido venirse abajo dejando de aparentar tener un aspecto circular. Las paredes sobresalen de la tierra apenas unos 40 cm, mientras que el agua está por debajo de las mismas alrededor de un metro. Con unos 3-4 m de profundidad, y aguas cristalinas, el agua fluye desde el interior a modo de burbujas. La salida de la misma se realiza por uno de los lados, donde tampoco hay paredes, aunque no es posible deducir si hubo un brocal para darle salida al agua, que ahora discurre ladera abajo. En una de las paredes del pozo, un caño de barro que atraviesa la pared del pozo, junto al actual salidero, hace pensar que el agua tenía su salida por ese lugar y que era donde la gente podía abastecerse de agua desde el exterior de la pared.
Los habitantes de la zona, de antiguo han usado estas aguas con fines curativos, tanto en personas como en animales, para curar heridas y llagas, y siendo actualmente éste su único uso pues a pesar de la falta de agua de la zona la salobridad del manantial no lo hace útil ni para el riego ni para el consumo.
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Manantial de SAN JOSÉ
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