CATÁLOGO
Manantiales y Fuentes de Andalucía
Coordenadas UTM (ETRS89)
Se trata de una noria antigua, prácticamente en ruinas, que recogía el agua de una poza con acceso lateral, en tiempos remotos. No dispone ya de los elementos arrieros, pero queda el hueco por donde bajaban los cangilones para recoger el agua. Es una noria extraña porque está en altura, y ello, es debido a que el agua nos la encontramos a muy escasa cota y con poca profundidad (prácticamente a ras del suelo del olivar). Sabiendo que era una noria de sangre, ¿dónde se colocaba el burro para traccionar?, no tiene pinta de ningún acceso superior, ni tiene sentido subir al burro a casi 2 m de altura que tiene la zona donde estuvo la noria, ni tan siquiera parece adivinarse nada de estructura circular para que el animal pudiera dar vueltas. La solución la hemos encontrado en otras norias de la zona, similares, con todos los elementos arriba, pero con la zona animal abajo y unos engranajes y ejes que permitían traccionar la noria desde el exterior, y a otra altura.
La noria dispuso de una pequeña alberquilla que recogía el agua subida para, justo después, pasarla a una alberca mucho mayor con, al menos, dos piedras de lavado (piedras sobre el borde de la alberca, inclinadas hacia el agua) para el uso de la casilla cercana. El acceso que tuvo la noria, lateral, ahora está siendo usado para las conducciones de riego. Por otro lado, parte de la pared más cercana al arroyo (el Arroyo de Los Terreros pasa justo por su base, pero no tiene relación con la noria), está derruida y nos permite admirar el interior sin tener que asomarnos por arriba o por la entrada pensada para su revisión.
Para conocer cuál es la hidrogeología que permite generar los afloramientos de aguas en Guadalcanal, nada mejor que revisar la publicación del IGME “Guía didáctica de los acuíferos del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla”, donde el acuífero Guadalcanal-San Nicolás está perfectamente identificado. La obra puede consultarse en el siguiente enlace:
https://www.dipusevilla.es/export/sites/diputacion-sevilla-corporativo/.galleries/DOCUMENTOS-descarga/DOCUMENTOS-Medioambiente/Volumen_IIb.pdf
Todo el sistema hidráulico tenía 3 elementos descriptibles.
En primer lugar, tendríamos la noria, o lo que queda de ella. Es una poza en el suelo, en la parte profunda de 4 paredes rectangulares de gran altura. Posiblemente pudo estar techada, ahora está totalmente abierta. Un arco de medio punto en su interior separa las paredes de la poza de la parte abierta donde estuvo la noria, un pozo rectangular en la que estarían dispuestos los cangilones (hoy no queda nada de aquellos ingenios hidráulicos para extracción de agua). En un lateral podemos ver el acceso para las personas que tuvo la poza, con una entrada en bajada cerrada en un arco de medio punto también. La parte exterior de la pared más cercana al arroyo parece haberse derruido y nos permite acceder a la poza dejando el agua al alcance de la mano, con tan solo agacharnos, bajando al interior.
El agua, extraída mediante la subida de los cangilones, era arrojada a la plataforma de recogida en la base y conducida al siguiente elemento, una alberquilla cuadrada de metro y medio de profundidad y 2 metros de lado, aproximadamente. Caía a la citada alberquilla por una atarjea abierta, a chorro. No sé sabe muy bien por qué tuvo esta pequeña alberca intermedia, pudiera ser una toma para riegos o baños. Como curiosidad, indicar que esta alberquilla está separada de la noria, al menos, metro y medio. Entre ambas estructuras se queda un pasillo abierto. En la parte externa de la alberquilla se aprecian todavía los restos de los mechinales que debieron sostener maderos atravesados para dar soporte a una pasarela superior, o tejadillo. Se entiende que esta pasarela podría ser para acceder a la noria para su preparación o uso, soportando también la plataforma de recogida de las aguas de la noria. Por el otro lado, y adosada a la alberquilla, tenemos el último de los elementos, la alberca grande.
La alberca era la de mayor capacidad. Igualmente, era de aspecto cuadrado, con casi 7 metros de lado y metro y medio de profundidad, de muros gruesos con dos piedras de lavado sobre ellos, dispuestos en la pared más cercana a la casilla. Disponía de unos escalones de acceso en una de las esquinas.
Parece que las tierras pertenecieron a Plácido Arcos de la Hera, veterinario del pueblo y primer y tercer teniente alcalde del ayuntamiento en la década de los 70 del siglo pasado. Tenía varias tierras, como ésta de “Santa Cruz” en Guadalcanal o “La Serrana” en Cazalla.
Según nos cuenta Conchi Wiñas, vecina de Guadalcanal que de joven recogía aceitunas con su padre en el olivar de Plácido, esta alberca siempre estuvo como la vemos hoy, con zarzas y con una enorme higuera, siempre sin agua (es lógico, la alberca solo se podría llenar con el agua de la noria, y ésta haría mucho tiempo que desapareció). Estamos hablando de los años 80. Nos cuenta también que la gente tenía mucho miedo a la noria porque era muy profunda pues se podía hundir (algo que debió suceder pues ya no tiene techo y tiene una pared totalmente caída). Tal es así que, un olivo cercano no era recolectado por las mujeres por miedo a caerse.
Se agradece la información aportada por Conchi y su marido Julio sobre sus recuerdos sobre la noria y la propiedad. Se agradece también la ayuda de Antonio González Paniagua “El Rubio”, por enseñarnos la noria pues, de no ser por él, que la conocía, posiblemente no habríamos dado con ella. Así mismo, se agradece también la compañía, ayuda y colaboración de Cloti Sánchez, entusiasta de los retablos cerámicos y, ahora también, de las fuentes.
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Noria de SANTA CRUZ
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