Está situada a poca distancia de Comares, en el arcén de la carretera de Olías. Se la conoce por varios nombres: Fuente Sana, Fuente de la Sanna, Fuente Sano; al respecto, creo conveniente reproducir algunas notas de Don Manuel Téllez Laguna, autor de una Historia de Comares. Dice el historiador que, hará medio siglo, las claras aguas del manantial mantenían una charca en el camino, junto a la cuneta, en la cual se creaba una especie de costra o sarro en su superficie, lo que originó el poco atractivo nombre. Posteriormente, un médico recogió algunas muestras y las analizó en un laboratorio de la capital. El resultado no pudo ser más sorprendente: el agua contenía gran cantidad de sales ferruginosas. Éste fue el motivo de que el Ayuntamiento decidiera conservar el manantial y mandara construir la fuente que vemos hoy día.