Situada en un torrente afluente de Arroyo Hondo, a unos 200 m de las ruinas del lagar del mismo nombre. Es de acceso difícil y localización complicada pues lleva muchas décadas abandonada, no existe camino y el bosque la ha ocultado por completo. Aunque no es funcional en la actualidad, antaño debió tener un caudal abundante pues alimentaba cinco repartidores de agua desde los que se regaban varios huertos.