CATÁLOGO
Manantiales y Fuentes de Andalucía
Coordenadas UTM (ETRS89)
En el cortijo conocido como Los Terreros, nos encontramos, en un remanso de paz, esta espectacular fuente, de caño constante, de alberca redonda, y de un frontal flanqueado por bancadas, en cuya base localizamos la fuente. Sobre ella, un no menos espectacular mosaico de azulejos con la representación de la Virgen del Carmen, en el interior de un marco decorativo de barro.
En verano, la alberca de esta fuente tiene usos recreativos, el resto del año se usa para el riego del olivar, cuando se precisa.
La fuente se encuentra en una finca privada por lo que no es posible su visita sin permiso.
La fuente tiene un conjunto de tres elementos en relación con el agua. Veamos el primero de ellos:
– Pared de la fuente. Sobre un terraplén del terreno, natural, se ha construido una pared a modo de muro de contención. En medio, tenemos el nacimiento de la fuente, un caño encastrado de hierro de unos 10 cm de longitud y unos 8 de diámetro. En su interior, observamos una cañería de polietileno por la que sale el agua. La fuente apenas roza los 20 cm del suelo del recinto. A cada lado, con el respaldo del muro, que actualmente nos lo encontramos encalado, se disponen sendas bancadas del mismo material constructor de la pared, haciendo del conjunto un único elemento, pared y bancos. Sobre el caño de la fuente, prácticamente a la misma distancia que de ésta al suelo, vemos un precioso mural con 3 azulejos enmarcados en una cenefa de barro decorativa, con un submarco de azulejos blancos, cuya representación es Nuestra Señora del Carmen, y así lo indica en la base del mosaico. El elemento pictórico está firmado por Cerámicas Santa Ana, fábrica de Cerámicas situadas en Sevilla, Triana, muy arraigada en la historia de la decoración. El conjunto del mosaico es rematado en lo alto con un tejadillo a dos aguas hecho con diferentes baldosas cerámicas en ángulo obtuso (ver foto). Tanto el tejadillo, como el asiento de las bancadas, están pintados de color granate.
– Pileta. El agua de la fuente cae a chorro en una pequeña de pileta en el suelo, cuadrada, de unos 40 cm de lado y poco más de 20 cm de profundidad. Está pintada en azul “piscina”, aunque solo el reborde conserva intacto el color, el resto aparece ya desgastado por el efecto del agua. En el lado contrario al caño de la fuente, en la pileta, nos encontramos un rebosadero que permite desalojar el agua, mediante una pequeña atarjea de unos 10 cm de anchura (más ancha en la pileta) y, si acaso, un par de cm. de profundidad. El agua saldría de la pileta y sería conducida por la atarjea hacia el siguiente elemento, la alberca.
– Alberca. La alberca es circular, muy típica en las sierras norteñas de Sevilla y Córdoba cuando lo más habitual es verlas con formas cuadrangulares. Tiene casi 5 m de diámetro y poca profundidad. Al igual que la pileta, está pintada en azul piscina, aunque solo el filo fuera del agua conserva el color. En el exterior, un par de hiladas de ladrillos hacen de borde en el suelo, éstos están pintados a juego con el tejadillo de la fuente y parte superior de las bancadas, de granate. El rebosadero de la alberca es una hendidura, similar a la atarjea de entrada de agua, que se dispone en el lado contrario a la fuente y, de esta forma, el agua sale por su peso y se precipita al exterior por el terreno creando un arroyo muy sugerente.
Antaño el cortijo tuvo el nombre de Santa Cruz, posteriormente fue llamado Los Terreros (hasta nuestros días) aunque, localmente, también es conocido como Cortijo de «El Venao», por el apodo o mote por el que era conocido uno de sus últimos propietarios, padre de los actuales.
Hubo un tiempo en que éste era un lugar de esparcimiento, donde algunas familias Guadalcanalenses iban a echar el día allí, sentarse en las bancadas de la fuente, y hacer un picnic primaveral. Por aquellos años, en la zona había una nutrida representación de Violetas (parece que hoy todavía se siguen viendo), de ahí que algunos se refieran a la fuente como la «Fuente de Las Violetas». Hoy, en los rigores del verano, la alberca es el lugar perfecto para el refresco de los propietarios del cortijo
Se agradece la ayuda y colaboración de Cloti Sánchez, vecina de Guadalcanal y entusiasta de los mosaicos antiguos quien, en su memoria, tenía grabados aquellos ratos de niña con la familia y las violetas. También expresamos nuestro agradecimiento a Ángela, propietaria, que nos ha indicado el nombre actual del cortijo y su nombre anterior.
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Fuente de los TERREROS
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