Nace en las cercanías del enclave de la antigua aldea de Torretejada, de la que recibe el nombre; desciende por Rebasco para desembocar en el Guadamatilla, cerca de la Solana.
A Torretejada se llega por el camino de la Mata, los indicios de la aldea se aprecian ya en el lugar donde este camino se une a la Cañada Real de la Mesta. En el entorno había huertas con manantiales, destacando uno por su gran caudal conocido por el manantial de Torretejada.
En la actualidad el manantial está hecho pozo de gran diámetro y canalizado hasta un gran estanque donde entra el agua por un lado y sale por otro. El estanque se utiliza para riego. El sobrante va a la cañada de Torretejada, en la misma, a unos 600-700 m está la presa romana de Rebasco, donde también hay restos de una villa y lavaderos de metal romanos.