CATÁLOGO
Manantiales y Fuentes de Andalucía
Coordenadas UTM (ETRS89)
Los restos de esta tradicional fuente se encuentran semienterrados al borde de la A-384, a menos de 2 km de la localidad de Villamartín. Fuente muy recordada en el pueblo por las personas mayores ya que formaba parte del paseo hasta el Puente de los Hierros, siendo lugar de descanso en este recorrido. Su declive comenzó al ir desapareciendo el bosque mediterráneo del entorno e inicio de los cultivos. A ella acudían los arrieros con burros y mulos para llenar los cántaros y en las aguaderas trasladarlas al pueblo para su venta. El pueblo reclama con insistencia su restauración aunque sea como recuerdo de una fuente cargada de nostalgia. Una placa con la inscripción «VILLAMARTÍN AL CAMINANTE» la sitúa en la zona ya en 1926.
Según cuentan su caudal era bajo, centrado en un solo caño, por lo que se producía una larga espera de los arrieros y vecinos hasta conseguir llenar sus vasijas. En verano y épocas de sequía desparecía el aporte de venero. En la ladera baja del cerro de La Gloria existen varias albinas y humedales que aparecen en los años lluviosos.
Constaba de un amplio recinto que daba cabida a los numerosos burros y mulos que acudían cargados de sus aguaderas de madera. En sus laterales disponía de un abrevadero para las bestias y a modo de un asiento para el descanso y apoyo de los cántaros.
Recordada por la población más anciana «desde siempre».
En el libro Villamartín, Imágenes de un Siglo II, podemos leer en el comentario de una de sus fotos. «Construida hacia 1926 en la falda del cerro de la Gloria, daba la bienvenida a los viajeros que llegaban a Villamartín por las carreteras de Jerez de la Frontera y Las Cabezas de San Juan; todavía hoy día visible, aunque la elevación del nivel de la carretera y la acumulación de tierra y piedra la han dejado prácticamente oculta.
Aunque alejada del casco urbano, también fue una de las fuentes que surtió de agua al vecindario antes de concluir las obras de abastecimiento de 1950. La traída del agua y la modernización del servicio de abastecimiento también significaron el principio del fin del oficio tradicional de los arrieros vendedores de agua.»
Una leyenda muy extendida por el pueblo y que algunos sitúan en esta fuente y «antes de la guerra» hace referencia a un asesinato entre aguadores. La versión más conocida cuenta que uno de estos aguadores, conocido como el Tío de la Garrota, de complexión fuerte, mal hablado y agresivo se saltaba los turnos de espera imponiendo la ley del estacazo sin atender miramientos. Su gran enemigo, el pequeño pero valiente Salvador el gitano, con el que había tenido más de un enfrentamiento, se armó de valor, le plantó cara pistola en mano y al hombretón solo le dio tiempo a decir: ¿dónde vas jodido?, apunta bien que como no me mates te mato yo”.
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Fuente VILLAMARTÍN AL CAMINANTE
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