La Huerta de El Gordo se localiza en el camino que pasa por la mina de Las Herrerías, pocos metros después de pasar por el Arroyo de El Venero. En una parcela contigua, de la propiedad, pero cercada para pasto, podemos localizar un zanjado de unos 85 m de recorrido, no precisamente lineales, y en cuyo encabezamiento se pueden observar un par de surgencias brotando agua por la pared izquierda del zanjado si lo miramos aguas abajo. Es de suponer que manan cuando ha llovido mucho, sin descartar que, tras el denso zarzal, pudiera localizarse una minilla de agua por ser éste el nacimiento de mayor caudal (no podemos ver la surgencia en la pared por culpa del zarzal existente, pero se intuye y se escucha el agua). Por otro lado, no sería lógico la existencia de una mina de agua en la pared del zanjado, normalmente se localizan en el final, en línea con la zanja, no en un lateral algo más abajo. Si seguimos subiendo por el interior de la zanja, ésta se eleva y se abre hasta salir a nivel del suelo mediante una subida suave que podemos usar para bajar a ella hasta el Zarzal. En una primera visita fue el nacimiento del zarzal el que se pudo observar más claramente, de él salía un buen reguero de agua. Apenas una semana más tarde, aguas abajo del nacimiento del zarzal, se localizó también un par de surgencias cercanas, una de ellas saliendo de la base de las raíces de un olivo. La mayor parte de la zanja está muy enmatorrada, de ahí la dificultad de dar con los nacimientos.
Las aguas de estos veneros generan un pequeño arroyo que discurre por el zanjado y termina en los restos de una alberca (o eso parece), prácticamente con solo dos paredes, donde el agua entra por el suelo de la alberca y gira casi 90 grados por uno de sus costados, tomando dirección noroeste mediante una acequia entre parcelas, que culmina en otra zanja, junto al camino, pero que baja seca.