Modesto manantial que brota en la abrupta ladera septentrional del Monte de San Antón. Su escaso caudal es recogido en un estrecho pilón rectangular, protegido a su vez por un muro de contención de mampostería de la caída de piedras y ramas. El agua surge por un tubo metálico insertado entre dos mampuestos.
Desde el pilón, los caudales pasaban a una alberca cuadrada, también de reducidas dimensiones. Estos volúmenes se empleaban en el regadío de una serie de huertos dispuestos en terrazas, a las que llegaban por gravedad.
En el presente, tanto la alberca como los huertos están abandonados. El agua es derivada con una tubería de polietileno a un sitio que desconocemos pero creemos que puede ser el caserío de Los Tontos, ubicado mucho más abajo, en la orilla izquierda del arroyo Jaboneros.