Para llegar a ella deberemos llegar hasta la ermita del Padre Eterno, en Soportújar, y justo enfrente de la ermita sale un carril donde se indica el centro budista. Solo habrá que seguir ese carril hasta llegar a la casa forestal de Prado Grande donde se puede dejar el coche.
Desde aquí se continúa ese carril hasta enlazar con el sendero del vivero de Montechico, que en continua y fuerte subida nos sacará otra vez, mucho más arriba, al carril que llega al área recreativa de Puente Palo. Este sendero transcurre en sombra y pasa por un bosque de pinos y encinas muy bonito. Una vez llegamos al carril nosotros continuaremos a la izquierda para acercarnos a Puente Palo y al área recreativa, para después volver sobre nuestros pasos y seguir las indicaciones del sendero, dirigiéndonos a la acequia del Almiar. El paseo por esta acequia es una delicia en cualquier época del año, pero en otoño especialmente, atravesando un precioso robledal adehesado y sacándonos a algunos claros del bosque con excelentes panorámicas.
Pronto llegaremos a la balsa del Almiar, lugar tranquilo con excelentes vistas hacia el Cerrillo Redondo y el pico de Las Alegas, en la cuerda del Tajo de los Machos, donde podremos hacer un descanso para luego seguir el último tramo de acequia y de robledal.
En el cartel que hay junto a la balsa se puede leer:
La balsa Almiar además de recoger el agua procedente de la ladera por filtración, es un elemento indispensable en la regulación de los caudales de riego mediante la acumulación de otros más pequeños, o bien reservando parte del agua que ha correspondido en la “toma de riego”. Está situada convenientemente respecto a las fincas a las que sirve y al cauce que la nutre aprovechando además un punto de terreno en el que el movimiento de tierras sea mínimo. La estructura responsable de la apertura, cierre y control de caudal de agua de la balsa es el aliviadero que podemos observar en el dibujo.