Pilón labrado en la roca caliza, situado en el paraje del Torcal de Cancha Bermeja.
Cumplían muy bien como receptáculos de agua para abrevar el ganado. También tenían una doble función, servían para echarle a los cochinos el suero de haber hecho los quesos. La gente que vivían en el campo tenían sus cochinas paridas y este suero era un alimento muy importante para la lactancia de estos animales.
La mayoría de estas pilas o pilones están aislados y dispersos por el monte o cercanos a antiguas fincas, casi todas abandonadas. Cuentan que algunos de estos pilones, labrados en la roca a base de cincel y martillo, formaban parte del pago por el arrendamiento de los pastos.