El aljibe árabe del cementerio de Comares se encuentra bien conservado. Está situado en lo que era el Castillo de la Villa, en una explanada que actualmente ocupa el cementerio, dentro del recinto de lo que fue la Alcazaba y que sirvió para la supervivencia de los defensores en caso de asedio.
Tiene planta rectangular, cubriéndose con bóveda de cañón.
Ante la carencia de terreno llano, el cementerio fue trasladado desde la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, y emplazado en el interior del castillo hacia la segunda mitad del XIX, cumpliendo con más de medio siglo de retraso con el mandato de Carlos III sobre enterramientos.