Este lagunillo es el primero de una serie de láminas de agua asentadas en los diferentes vasares o rellanos glaciares que quedaron colgados en la escarpada margen derecha del valle, por donde pasa Vereda Cortá.
Se trata de un lagunillo abierto que dada su escasa cuenca pierde el emisario pronto, aunque no llega a secarse del todo. Las aguas muy someras se calientan sensiblemente, dando lugar a la aparición de coloraciones llamativamente verdosas a mediados del verano.