CATÁLOGO
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Coordenadas UTM (ETRS89)
Noria de tipología “de tiro o de sangre”, así denominada por depender su fuente motriz de la tracción animal, en una zona conocida popularmente como “huerta del Pesebre”, T.M. de La Puebla de los Infantes (Sevilla). Fabricada en hierro en el año 1886 (foto 5), en la fábrica de fundición hispalense del portugués José Duarte y Álvez, este tipo de norias se utilizaba para la extracción de agua de pozos con caudal constante (véase ficha CTF 12.229: “Manantial de la huerta El Pesebre”) previo a la mecanización de los sistemas de regadío. Dicho sistema se complementa con una acequia que parcialmente rodea la casa de campo aledaña, tramos de acueducto descubierto y una antigua alberca (véase foto 12 y apartado “Valoración de las instalaciones asociadas”).
La noria de tiro o de sangre de la huerta del Pesebre se localiza a la salida de la población por calle Ramón y Cajal; siguiendo dirección NE, tomamos el carril que lleva al cortijo ‘El Monte’. Apenas recorrido unos metros nos encontraremos una granja de aves de corral y desde ahí continuaremos todo recto entre plantaciones de olivos (paraje “San José”), seguida de una cuesta conocida por las personas mayores como “cuesta blanquilla” (recibe este nombre del color de las frías “helás” o heladas que caen en esta zona durante los crudos inviernos), y desde la granja avícola dista unos 700 m. hasta llegar al arroyo del Alfar, afluente que desemboca en el arroyo del Infierno, afluente éste a su vez del río Retortillo. A menos de 200 m. del arroyo nos encontramos a la izquierda dos naves y maquinaria agrícola. Al fondo se verá una cancela próxima a una casa de campo que da acceso a la noria, dentro de una propiedad privada que comparten las familias Grueso González y Gutiérrez Villanueva.
El pozo de la noria de tiro o de sangre de la huerta del Pesebre es de tipología rectangular, con entibado abovedado y situado estratégicamente sobre una zona elevada y abancalada. Como ya se ha comentado en el anterior apartado, la noria está fabricada en hierro, lo que, a diferencia de las antiguas norias con ensamblajes de madera, su mecánica era más resistente y sus piezas requerían menos mantenimiento. El pozo, desde lo más alto de la bóveda hasta lo más profundo, tiene unos 6-8 m de profundidad. Cuando llueve, existe una estrecha galería subterránea o pasadizo de corto recorrido que da acceso al fondo del caudaloso manantial, siendo por aquí por donde sale el agua, actuando, de esta manera, como aliviadero ocasional, vertiendo sus aguas al arroyo del Alfar (arroyo del Álamo, así denominado a su paso por esta zona), aparte de facilitar el acceso a interior del pozo para su mantenimiento. El nivel del agua suele alcanzar los 3-4 m de profundidad.
La estructura conserva parte de su engranaje: la rueda del agua colocada en posición vertical sobre el brocal del pozo construido con material de ladrillo, piedra y mampostería. En esa rueda se colocaba la maroma, que eran fuertes sogas o cuerdas gruesas de esparto, cáñamo u otras fibras vegetales que se unían a los husillos de la rueda para formar cabos y desplazar el arcaduz o cangilón que transportaba el agua al exterior. Conserva, además, la estructura del engranaje de la maza y el guijo. De la rueda del aire no se tiene constancia.
De origen persa y difundida por los árabes en la Península Ibérica, esta antigua noria de tiro o de sangre está situada sobre una plataforma de ladrillo de barro con escalera de tres peldaños que antiguamente era traccionada por la fuerza de un animal de carga uncido a una almijarra que giraba alrededor de la noria y que, mediante arcaduz o cangilones (generalmente recipiente de barro cocido), extraía el agua del pozo para regar las huertas y abastecimiento doméstico.
Por la inscripción y sello de su maquinaria (foto 6) sabemos que fue construida en 1886, en la fábrica de fundición del portugués José Duarte y Álvez, en calle Adriano (nº 3, antes Baratillo, según las facturas) de la capital andaluza. Con anterioridad, en 1865, este empresario “fundidor de hierro” se unió a la sociedad de Ignacio Aspe y Lizundia (“maestro mayor en la Maestranza”) para constituir la sociedad ‘Aspe y Duarte’, la denominada «La Agricultora», con objeto de “establecer en esta capital una fábrica de fundición y construcción de objetos de hierro y otros metales destinados a la cerragería/cerrajería y máquinas para la agricultura”. En esta dinámica industrial adquirieron “una casa almacén sin techar” para instalar la fábrica, por la que pagaron 160.000 reales. A comienzos de 1872, Ignacio Aspe vendió su mitad a José Duarte, quien quedó como único propietario del negocio.
Cinco años antes de la fabricación de esta noria, en 1881, el taller de maquinaria de Duarte diseñó y construyó la primera trilladora a vapor construida en España, la «Sevillana». Y dando un salto en el tiempo, concretamente en 1916, el por entonces dueño de la fundición de hierro “La Agricultora”, el industrial sevillano Ricardo García Maraver, propuso adquirir al Ayuntamiento de Constantina (Sevilla) las casi cinco toneladas de hierro que durante las labores de limpieza y reparación acometidas en el aljibe del castillo fueron halladas en su interior, todo un arsenal almacenado durante la invasión napoleónica a principios del siglo XIX (1810-1812). El hierro viejo en el mercado de Sevilla tenía entonces el precio de 80 pesetas la tonelada, material puesto en la estación de Cazalla y Constantina.
Etimológicamente, el vocablo de la huerta, “Pesebre”, proviene del latín “praesepe” (establo, cuadra, redil, caja donde se pone forraje para los animales). Este término está formado del prefijo “prae- “(delante) y “saepes” (cercado), aparte de sus connotaciones bíblicas. Si estamos en una huerta que, al menos desde finales del siglo XIX operaba una noria de tiro con tracción animal, la presencia de un establo con pesebres, animales de carga y su vinculación con actividades agrícolas pudieron dar origen al nombre de la huerta susodicha.
En una fotografía en B&N de finales de los 60 de la pasada centuria que nos enseñó la familia González Almenara, se aprecia parte de la noria cuando ésta aún conservaba el mayal principal y los arcaduces de la rueda del agua. Fotografía del libro inédito “Fuentes y manantiales de La Puebla de los Infantes (Conoce Tus Fuentes)”, por la autora de la presente ficha.
Este espacio natural y emblemático en La Puebla de los Innfantes reúne a varias familias puebleñas cuya vida se basa en la actividad agrícola y el cultivo de hortalizas. Sus aguas riegan varias huertas situadas en las inmediaciones del arroyo del Alfar (o arroyo del Álamo), si bien en periodos de abundantes lluvias el agua sobrante del pozo vierte a este arroyo inmediato.
Se agradece la colaboración de la familia González Grueso.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
-Martínez Ruiz, J. I.: «Trilladoras y tractores: Energía, tecnología e industria en la mecanización de la agricultura española (1862-1967)», Sevilla, Universitat de Barcelona, 2000.
– «Dos trayectorias industriales confrontadas: Portilla and White de Sevilla y la maquinista Terrestre y marítima de Barcelona. Una aproximación», íbidem.
La escritura de constitución de esta Sociedad se encuentra en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla, Protocolos notariales, leg. 15.635 fols. 8528-8532, día 31 de agosto de 1865).
-Serrano Vargas, A.: «II Centenario de la resistencia de Constantina a la invasión napoleónica (1810-1812)». Ed. Ayuntamiento de Constantina y Asociación Cultural «Gertrudis Gómez de Avellaneda», 2010, p. 98.
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Noria de sangre de la HUERTA DEL PESEBRE
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