CATÁLOGO
Otros puntos de interés
Coordenadas UTM (ETRS89)
Situada en unos hermosos jardines renacentistas, declarados Jardín Histórico de Interés Cultural, donde el agua es un elemento decorativo más. El llamado Jardín Secreto, aunque desaparecido en su mayor parte, conserva aún la alberca de este Palacio Ducal, en la que, según la leyenda, se bañaba la Señora del Castillo para limpiar su cuerpo y después pasaba a la capilla anexa al Jardín para limpiar su alma.
En el 2013 se realizaron trabajos de restauración de este emplazamiento, espacio que tiene un volumen de agua de unos 60 metros cúbicos. La actuación se centró en alcanzar el propósito de su uso como agua de riego del jardín. Tiene un orificio de desagüe a modo de rebosadero que da salida al agua hacia una pileta situada tras el muro que lo rodea.
Bornos ha sido siempre un lugar privilegiado por sus excelentes recursos, abundante agua y tierras de labor, por lo que romanos y árabes no dudaron en asentarse en estas tierras. Primero, en época romana, con la creación de Carissa Aurelia, a unos 3 Km al Oeste de Bornos, que según Plinio ,dentro del sistema administrativo romano, llegó a tener la categoría de Municipio.
Posteriormente, con la llegada de los árabes a la península, Carissa Aurelia pierde esplendor y, la población, comenzaría a asentarse en torno a una torre fortificada que sería más tarde el Castillo de Bornos.
Debido a la abundante cantidad de nacimientos de agua, paso a llamarse Castillo de Fontanar. De esta época, cabe mencionar que se conservan pocos restos, sólo algunos lienzos de muralla y la Torre del Homenaje. Con la reconquista, el castillo fue restaurado y transformado en palacio de estilo plateresco en el S.XVI.
Los Jardines del Palacio de los Ribera en Bornos se encuentran anexos al primitivo castillo, denominado de Fontanar, y fueron mandados construir en el siglo XVI por Fadrique Enríquez de Ribera, primer Marqués de Tarifa, a la sazón Señor de la Villa de Bornos. Unos hermosos jardines renacentistas, declarados de Jardín Histórico de Interés Cultural, inspirados en el Belvedere de Bramante, en el Vaticano, que fueron diseñados por el jardinero italiano Salvador Sepadano y están decorados con albercas, grutescos, fuentes y una gama de plantas.
Todas las obras de restauración y transformación fueron realizadas por los artistas italianos y españoles, que fueron contratados por la familia Enríquez de Ribera en los siglos XVI y XVII. El Castillo-Palacio fue propiedad de la Casa de Medinaceli, hasta que en 1.949 fue comprado por al Ayuntamiento.
En este vergel, el agua es un elemento decorativo más y, aunque desaparecido en su mayor parte, se conserva aún la alberca del Jardín Secreto de este Palacio Ducal.
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Alberca del JARDÍN SECRETO
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