Se trata de dos lagunillos cercanos a la Laguna de la Mosca, llamados así en atención al puntal situado sobre ellos, si bien anteriormente fueron conocidos como los del Mulhacén.
A diferencia de la Laguna de la Mosca de entradas permanentes debido a su potentes cascajares y donde los neveros de la pared norte del Mulhacén aguantan bastante tiempo, estos lagunillos son cerrados y sin apenas cuenca vertiente, se agotan con rapidez al comenzar el estiaje, primero el alto y después el bajo de menor entidad pero más umbrío.