Se trata de dos pilares con los bordes inclinados para hacer la función de lavaderos. Están situados en la fachada del cortijo de La Magdalena, a pocos metros del río Guadalimar.
Actualmente están rodeados de maleza, aunque se distinguen perfectamente. Los pilares se abastecían de agua gracias a una acequia de gran longitud, construida en piedra.
Están situados en un entorno de gran valor y belleza, ya que se encuentran asociados al cortijo de La Magdalena.